Central atómica rusa
La diplomacia de las vacunas se abre paso hacia América del Sur. La construcción de una central atómica pesada de patrimonio ruso en territorio argentino y la puesta en marcha de una central atómica flotante, puso en guardia a todo el Cono. Preocupación en Uruguay. Hubo consultas diplomáticas.

Inquietan centrales atómicas rusas en Argentina

La región vuelve a estar en el foco geopolítico de las potencias, tras la reciente propuesta rusa al gobierno de Argentina de construir para usar en su territorio, tres posibles modalidades de plantas nucleares.
La primera de ellas -la que hizo hasta ahora más ruido mediático- es la de construir una central nuclear grande, también se propuso la posibilidad de construir centrales nucleares medianas, y finalmente la opción que más inquietud pareció provocar en Uruguay, de botar una central nuclear flotante instalada sobre un buque.
A inicio de mayo se supo por boca del embajador ruso en Argentina, Dmitry Feoktistov, que Moscú realizó de forma unilateral la propuesta de construir en territorio argentino una central nuclear grande, financiada y gestionada por Rusia.
Si bien el diplomático no adelantó detalles, fuentes uruguayas cercanas a ámbitos militares especularon con que la posible ubicación de estas centrales serían, en una de las márgenes del río Paraná donde Rusia posee la explotación de puertos graneleros, o en un inespecificado sitio geográficamente ubicado al sur de la ciudad de La Plata.
El pasado 2 de mayo, la página web del informativo argentino TodoNoticias (TN) publicó un reportaje a Feoktistov indicando que el Gobierno argentino “evalúa la propuesta de Rusia para construir centrales nucleares”, indicando que éstas “son dos centrales, una en tierra y otra flotante”, mientras que “desde la Casa Rosada admitieron los contactos”.
La nota fue acompañada por la imagen de la central nuclear flotante con que cuentan los rusos y utilizan para producir energía eléctrica en los sitios más alejados de su territorio donde el tendido es prácticamente inexistente.
El último fin de semana fue el tema estelar del programa Periodismo Para Todos (PPT) de Jorge Lanata, donde éste señaló que en Uruguay se desató inquietud frente a la novedad de que podría construirse para los argentinos una central nuclear flotante, ante la eventualidad de que ésta pueda producir contaminación en los cursos de agua que afectan al país.
Lanata refirió que el interés ruso se reavivó luego de que Argentina recibiera de Moscú la vacuna Sputnik V para su población, y se mencionara que el país vecino podría producirla en su territorio y hasta exportarla a terceros destinos.
De acuerdo a fuentes diplomáticas, TN informó que “Rusia está dispuesta a apretar el acelerador para aumentar su -hasta ahora escasa- presencia en la región, sobre todo en la Argentina”. 
“Es por eso que, más allá de los proyectos nucleares, presentó ante el gobierno de Alberto Fernández iniciativas para reformar 550 km de vías y construir otros 150 km en el trayecto que une Bahía Blanca con Vaca Muerta”, donde existen intereses rusos en ciertos minerales argentinos.
La agencia indicó que el embajador ruso mencionó que su país además está dispuesto a “suministrar el armamento militar más moderno y en condiciones”.
Argentina firmó un acuerdo marco de cooperación nuclear con Rusia en oportunidad de un encuentro de la entonces presidente Cristina Fernández con el premier ruso Vldimir Putin, en abril de 2015.
El asunto luego fue retomado en 2018 durante el gobierno de Mauricio Macri, rubricando con el mandatario un acuerdo que trazó “una hoja de ruta” para la realización de este proyecto.
De prosperar la iniciativa de construir una central nuclear grande, ésta sería financiada por el Estado ruro, y construida por la Corporación Estatal de Energía Atómica Rosatom, el organismo público de ese país que tiene la administración y gestión de los negocios electronucleares y los vínculos en el ramo con terceros países.
La fuente indicó que se invertirían 10.000 millones de dólares salidos de la billetera rusa, a cambio del otorgamiento por 30 años de una concesión de explotación exclusiva y venta de energía al sistema eléctrico argentino por una tarifa fija.
Dos días después del informe de TN, el tema fue replicado en Uruguay por la web de “Montevideo Portal” y el matutino “la diaria”, al tomar nota de que el diputado oficialista de la Coalición Multicolor o Coalición Republicana como también se la menciona, Alvaro Perrone (Cabildo Abierto).
El 4 de mayo “la diaria” informó que “Cancillería pidió informes a embajadas por posibilidad de que Rusia realice proyectos nucleares en Argentina”.
La nota consignó que en una reciente gira por Rusia del ministro de Economía argentino, Martín Guzmán, se mantuvo un encuentro con Rosatom “para avanzar en proyectos conjuntos que surgen de un acuerdo de cooperación entre ambos países para el uso de energía nuclear firmado en 2018”.
El matutino informó también que “las declaraciones del diplomático ruso al canal Todo Noticias no pasaron desapercibidas en Uruguay”, generando la consulta a la Cancillería oriental de los diputados del Partido Cabildo Abierto, Alvaro Perrone, Sebastián Cal y Silvana Pérez.
“Fuentes de cancillería informaron que a través de la Dirección de Asuntos Políticos se solicitó informes al respecto a las embajadas en Buenos Aires y Moscú”, informó el matutino.
Argentina tiene en funciones tres plantas nucleares para producción de electricidad.
La central de Atocha I produce 362 MV, la de Atocha II produce 745 MV y la central Embalse Córdoba 648 MV.
En Uruguay la generación de energía nuclear quedó prohibida por ley en 1997, luego de que sucedieran los desastres nucleares de la central de Chernobil (Ucrania, 1986), y el accidente de Candiota (Brasil, 1987).
En 1964 entró en operaciones un pequeño reactor nuclear experimental que fue encendido en el país en 1970 y apagado en 1985 por corrosión, un año antes de Chernobil y dos de Candiota, de modo que cuando el primer gobierno de Julio María Sanguinetti suscribió en 1988 un acuerdo de cooperación en energía atómica con el gobierno de Canadá y se consideró la construcción de una central en Paso de los Toros, se produjeron movilizaciones sociales y ello terminó con la prohibición por la ley de 1997.
Durante el gobierno de Jorge Batlle el senador blanco Sergio Abreu presentó en 2004 sin éxito un proyecto de ley para derogar la norma; en 2007 durante el primer gobierno del Frente Amplio el presidente Tabaré Vázquez creó una comisión multipartidaria para estudiar el uso de energía nuclear con fines eléctricos; durante el siguiente mandato frenteamplista el presidente José Mujica anunció en 2011 un nuevo intento de evaluación del uso de energía nuclear.
El tema ha estado subyaciendo en el horizonte, y la proscripción no parece ser eterna.

This article was updated on junio 15, 2021

Heraclio Labandera

Periodista y autor. Corresponsal de publicaciones extranjeras, agencias internacionales de noticias. Ha trabajado para diarios, semanarios, revistas, radio, televisión y redes. Escribe sobre política y economía. Autor de libros sobre ética, pensamiento e historia. Eterno curioso.