La verdad de la historia

En este mes de noviembre se cumplen 80 años de un episodio histórico muy relegado y hasta olvidado en los libros de historia, porque pretenden vendernos otros relatos que intentan instalar e imponernos a través del tiempo. Tanto es así que la mayor parte de la gente piensa que la Unión Soviética jugó y le cupo un rol fundamental y preponderante en la derrota del nacionalsocialismo de Hitler, a quién combatían por estar ideológicamente muy enfrentados.
Pero como principio requieren las cosas es bueno comenzar por un ineludible antecedente que también ha sido muy ninguneado y ocultado al común de la gente y en las aulas. El 23 de agosto de 1939 se firmó el Pacto Ribbentrop-Mólotov, ministros de Asuntos Exteriores de los gobiernos de Hitler y Stalin respectivamente. Este pacto (muy defendido por "la pasionaria" Ibárruri de la República española) se dio a conocer como de no agresión entre ambos regímenes e incluía el reparto de Finlandia, Polonia, Repúblicas Bálticas y parte de Europa oriental. Nueve días después de la firma del pacto comenzó la Segunda Guerra Mundial con la invasión alemana a Polonia. Dos semanas más tarde, las tropas soviéticas ocuparon territorios polacos. La victoriosa campaña terminó con una hermandad de las unidades de la Wehrmacht alemana y el Ejército Rojo, que se escenificó en un desfile conjunto en la ciudad de Brest. Fue seguido por el Tratado Germano-Soviético de Amistad, Cooperación y Demarcación. 
Este antecedente, por cierto nada menor, es útil para contextualizar noviembre de 1940. Se cumplen este mes 80 años de que Stalin le propuso a Hitler sumarse al Eje e integrar a la Unión Soviética como cuarto miembro del bloque de naciones que conformaban Alemania, Italia y Japón. La propuesta fue inicialmente bien recibida. Hitler respondió sentando las bases de un nuevo reparto que agrandaba las "zonas de influencia" de ambas partes. A priori conforme con lo planteado Vyacheslav Mólotov se lo trasladó a Stalin quien realizó una contrapropuesta también por escrito, donde si bien aceptaba expandirse a Irán, la India y demás, requería mantener Bulgaria y puertos de aguas más calientes como Finlandia. Alemania jamás respondió y se conoce el disgusto de Hitler por entender que Stalin pretendía siempre más y más. El romance y la luna de miel duraría 22 meses. En junio de 1941 Hitler toma por sorpresa a Stalin invadiendo la Unión Soviética.
Pero para ambos regímenes, el pacto había significado una ventaja política y económica. Entre agosto de 1939 y junio de 1941, Moscú suministró petróleo, cereales, níquel, manganeso, cromo, madera y otros materiales a la Alemania nazi. El "Tercer Reich" surtió a los combatientes soviéticos de explosivos, emisoras de radio e, incluso el buque "Lützow". También recibieron un préstamo de 200 millones de marcos.
Además se produjo una colaboración entre la policía secreta soviética (NKVD) y la Gestapo alemana. El pacto contenía una cláusula, que permitía extraditar a antiguos ciudadanos alemanes y austriacos, que estaban en territorio soviético y que habían luchado contra Hitler. Varias docenas de ellos - incluida la conocida comunista alemana Margarete Buber-Neumann (quien sobrevivió) fueron entregados a la Gestapo. La mayoría de ellos fueron asesinados. Es notable que durante aquellos 22 meses los ataques a los nazis desaparecieron de la prensa soviética y en las salas de cine y teatros se prohibieron las películas y obras antifascistas.
La guerra en el frente oriental se caracterizó por la ocurrencia de genocidios en casi todos los países ocupados, así como la constante violación de las acuerdos obtenidos en las Convenciones de Ginebra. En los primeros 4 meses los alemanes tomaron 3 millones de prisioneros quienes fueron los primeros ejecutados en las cámaras de gas de los campos de concentración. Se estima que en ese frente murieron 26 millones de rusos, 6,5 millones de alemanes y casi 6 millones de polacos. En total más del 60% de los muertos de la segunda guerra mundial. En Bielorrusia, Ucrania y Polonia, más del 20 % de la población civil fue asesinada.
Los países sojuzgados por la Alemania Nazi recobraron su libertad con la derrota que terminó con el conflicto bélico. Los territorios bajo la "influencia" Soviética hubieron de esperar hasta la glasnot y perestroika en la década de los 90 para recuperar su libertad.