Las claves de la geografía y la historia (III)

Acompañando los dos accidentes geográficos absolutamente preponderantes en la geografía sudamericana, es decir la cordillera andina y la selva amazónica, aparecen las tres grandes cuencas fluviales del continente: de norte a sur, la del río Orinoco, la del Amazonas y la cuenca del Río de la Plata.
Debido a la localización asimétrica de la cordillera de los Andes, tan accidente del eje continental, que prácticamente no deja espacio entre las cumbres montañosas y la costa sobre el océano Pacífico, los grandes ríos sudamericanos son tributarios del océano Atlántico y las respectivas cuencas obviamente encaran esa misma inmensidad marina. (ver figura)
Esas vías fluviales, comparables y en algunos aspectos más importantes que sus similares en todo el mundo, han sido desde siempre las vías de penetración en la masa continental, pero desde el punto de vista de la presencia humana, a pesar de lo cual el río Orinoco quedó excéntrico a los grandes centros poblados de su región, mientras que el Amazonas se ve rebajado en su importancia por encontrarse envuelto por el gran desierto verde de la selva ecuatorial.
Sólo la cuenca del Río de la Plata, situada mayormente en la zona templada -que es la preferida universalmente por los seres humanos-, cobró una importancia geohistórica acorde a sus características.
Las tres grandes cuencas fluviales que vertebran el espacio sudamericano que mira al Océano Atlántico, y son todas valiosísimas para el transporte de las voluminosas producciones del continente, que son en general de tan poco valor que solo admiten ser acarreadas a muy bajo costo.
No hay nada que inventar en ese sentido y basta mirar al mundo para comprender que los gobiernos y las sociedades que se respetan a sí mismas, explotan al máximo las vías interiores de navegación.
Pero además de comparar esas condiciones con las otras del continente, la cuenca del Plata tiene características únicas.
Contiene en su área tres capitales nacionales, como Asunción, Buenos Aires y Montevideo, además de Santa Cruz de la Sierra, capital económica de Bolivia, y Porto Alegre, casi en la cuenca platense y que es el eje del sur brasileño, lo que ya habla de la importancia del Río de la Plata y la región inmediata.
La cuenca del Plata, más específícamente su mitad más austral, también incluye en sí la pequeña zona de contacto entre los territorios de Argentina y Brasil, sea directamente o a través de Paraguay y Uruguay -Bolivia en menor grado-, conformando ese espacio que ya había sido el único vínculo auténticamente vivo entre las que fueron las posesiones españolas y portuguesas en Sudamérica.
La breve región donde se encuentran las jurisdicciones argentina y brasileña es importantísima porque esos dos estados tienen un peso geopolítico tan superior a cualquier otro del continente, que la relación entre ambos es clave para las venturas y desventuras de América del Sur.
Si atendemos los párrafos anteriores podremos comprender que la cuenca del Río de la Plata, además de un camino económico para el transporte de grandes cargas, es un área políticamente clave para la totalidad del continente.
Si mucho depende de la vinculación entre Argentina y Brasil, la articulación de ese encuentro pasa no sólo por la frontera estrictamente argentino-brasileña sino también por los territorios de Bolivia, Paraguay y Uruguay -particularmente estos últimos dos- que conforman el área de relacionamiento entre los dos colosos continentales.

This article was updated on diciembre 14, 2020

Juan José Mazzeo

Marino militar. Capitán de Corbeta de la Armada Nacional y Capitán de Ultramar de la Marina mercante. Asesor de empresas navieras, docente de temas marítimos y portuarios. Investigador, conferenciasta y escritor en historia, especialista en asuntos marítimos y antárticos. Constante surcador de mares embravecidos.