Las claves de la geografía y la historia (I)

La embestida del poder mundialista es tan fuerte que no queda nada fuera de sus objetivos -todas las civilizaciones, todos los estados, todas las personas están (estamos) bajo ataque-, y es tan precisa que no se detiene en paparruchas sino que va a la captación de las almas, y lo demás será su añadidura. Está claro que esa pretensión incluye el dominio de la cultura en todos sus órdenes, pero en un grado tal que Antoñito Gramsci pasa por ser más inocente que un niño en su primera comunión, porque el italiano aspiraba a que todos fuéramos culturalmente bolcheviques, pero cultos al fin, mientras que el mundialprogresismo apunta a dominar convirtiéndonos, sencillamente, en un hato de bestias.
Es obvio que aunque queramos hablar de la geografía y de la historia como el tablero donde se desarrolla la vida humana, es decir un poco más allá que el simple conocimiento geográfico e historiográfico, el efecto devastador de la anticultura obliga a tomar las cosas desde un nivel básico, pero hay que aprovechar esa circunstancia negativa para que nos ayude a construir un pensamiento más lógico y bien sustentado. Allá vamos.

Uruguay y Sudamérica en la periferia mundial

En este mundo azul, cubierto en un 70% por los mares y océanos, la mayor proporción de tierras emergidas -eso nos importa porque es en la tierra donde se desarrolla la peripecia humana- se encuentra en el hemisferio norte, particularmente en el bloque euroasiático. Ese centro de gravedad se amplió, por razones ya netamente humanas, que son históricas y de poder, al África septentrional y América del Norte.
El simple análisis de cartografía muestra que, en cualquier caso, América del Sur, el África subsahariana y Oceanía son la periferia del mundo del poder. La característica fundamental de estas áreas periféricas es que están rodeadas por el océano enorme o por el desierto que divide el continente africano en dos partes, de modo que pese a la falsa idea gestada por el perfeccionamiento de los medios de comunicación del pensamiento, ya sean informaciones, conocimientos o ideas, el hecho es que las distancias siguen siendo muy difíciles de salvar cuando se trata de transportar físicamente -lo que sea- de un lado al otro de las grandes áreas desiertas.
La consecuencia de esos emplazamientos central y periférico es que el centro de gravedad mundial se hace cada vez más denso y fuerte gracias a la acumulación del desarrollo científico, tecnológico, militar, de riqueza y, en suma, más poderoso. Mientras tanto la periferia, que es menos vigorosa y carente en muchos aspectos, tiene que sortear grandes distancias si pretende acceder al centro de gravedad mundial con sus productos, que usualmente son de bajo valor. También es grave, desde el punto de vista humano, cultural, la baja calidad de la información y conocimientos recibidos en el cinturón periférico mundial, porque a pesar de lo que se cree por la inmediatez y el volumen enorme de las comunicaciones no físicas, la pobreza intelectual generalizada y el servilismo de las dirigencias son tales que por estos pagos sólo demanda propaganda -que se recibe a raudales-, incluso en materias aparentemente objetivas como lo científico, y ni hablar de lo cultural y político.
Uruguay, inserto y muy firmemente inserto en la masa continental sudamericana está, por ejemplo, más cerca del polo sur que de cualquiera de sus deseados y exigentes mercados y de los lugares donde se cocina el pensamiento dominante. 
No sólo por localización geográfica sino también por su escaso peso en la escena mundial, el país es periferia de la periferia. Sobre esa base me adelanto a decir que se hacen imprescindibles la asunción de la realidad y la integración en el vecindario, pero todo eso es materia para otras entregas, que quedan prometidas.

 

This article was updated on diciembre 14, 2020

Juan José Mazzeo

Marino militar. Capitán de Corbeta de la Armada Nacional y Capitán de Ultramar de la Marina mercante. Asesor de empresas navieras, docente de temas marítimos y portuarios. Investigador, conferenciasta y escritor en historia, especialista en asuntos marítimos y antárticos. Constante surcador de mares embravecidos.