La herencia grecolatina en Rodó

Este año la edición del “Día del Patrimonio” se celebró bajo la consigna “Las ideas cambian el mundo”, evocando la figura de José Enrique Rodó al cumplirse 150 años de su nacimiento.

Rodó fue un pensador, escritor y político uruguayo nacido en Montevideo en 1871, inspirador del legado cultural grecolatino que refleja su obra de mayor destaque.

El 1900 publicó “Ariel”, su obra más icónica inspiradora de una corriente cultural continental conocida como “arielismo”, que en el continente americano reivindicó la singularidad del espíritu latino frente al utilitarismo de su época.

“Ariel” es un ensayo que reivindicó una suerte de aristocracia del espíritu, y puso en cuestión la vulgaridad y la emergencia de una visión masificada que puede derivarse de algunas formas democráticas de poder.

Se ha dicho que el arielismo es una corriente de pensamiento basada en la creencia de que la civilización latina -simbolizada por Ariel- es espiritualmente superior frente a los valores del utilitarismo materialista de la sociedad anglosajona de principios del siglo XX -simbolizada por Calibán- figura rápidamente asociada a los Estados Unidos.

Hay que recordar que con el final victorioso para los estadounidenses de la guerra que en 1898 ese país sostuvo con España -y que diera lugar a la emancipación de Cuba- comenzó a imponerse una nueva hegemonía cultural sobre el continente basado en la perspectiva utilitarista de la sociedad estadounidense.

Y está claro que éste -siglo y cuarto después- no es un fenómeno ajeno a la época que ahora nos toca en suerte por varias razones.

La derrota de España provocó que Cuba -una de sus últimas colonias- quedase bajo el influjo estadounidense y finalmente se convirtiese en una suerte de protectorado suyo, lo que terminó generando fenómenos tan particulares como el de Fidel Castro y toda su acendrada retórica antiimperialista, asunto medular en la Guerra Fría y llega hasta nuestros días en sus continuadores.

El arielismo encarnó la reivindicación de una identidad latinoamericana basada en una espiritualidad inspirada en los ideales grecolatinos de belleza y cristiano de caridad, considerados ambos, sustrato indispensable para forjar una sociedad moderna.

Esta corriente echó raíces entre autores de varias naciones americanas, entre las que destacan Argentina, Perú, Colombia, Venezuela y México, entre otros.

Quizás en su propio país fue donde el arielismo logró menor popularidad intelectual en los círculos dorados del pensamiento uruguayo, seguramente por mezquindades políticas, a pesar de que su obra integró por generaciones el acervo cultural de la Educación Pública.

Otro ensayo suyo que cobraría notoriedad en su hora, fue “Liberalismo y Jacobinismo”, recopilación de 1906 en formato libro de una polémica sostenida en la prensa de la época en la que este autor defendió la posibilidad de que hubiesen crucifijos en los Hospitales públicos, luego de que una disposición del presidente José Batlle y Ordóñez los proscribiera.

Rodó fue electo Diputado por el Partido Colorado en dos ocasiones y en sus últimos años la relación con Batlle se fue agriando, por lo cual decidió marchar a Europa como corresponsal de la revista argentina “Caras y Caretas”.

Terminó sus días en Palermo, Sicilia.

Murió solo y minado por una enfermedad crónica en 1917, a la edad de 45 años.


This article was updated on octubre 4, 2021

Heraclio Labandera

Periodista y autor. Corresponsal de publicaciones extranjeras, agencias internacionales de noticias. Ha trabajado para diarios, semanarios, revistas, radio, televisión y redes. Escribe sobre política y economía. Autor de libros sobre ética, pensamiento e historia. Eterno curioso.